Soy Marlon Cáceres. Uno de los pocos que combina experiencia real de campaña política con marketing digital que vende. Ayudo a empresarios y candidatos a crecer, vender y ganar por internet.
Marketing, tecnología y estrategia bajo un mismo techo. Lo que otros dividen en cinco proveedores, yo lo integro en un solo sistema.
Campañas que traen clientes de verdad: embudos, anuncios, contenido y automatización que se traducen en ventas, no en likes.
Sitios y aplicaciones rápidos, modernos y hechos para convertir — con la tecnología y la IA más actuales.
Identidad de marca, logotipos y piezas que se ven caras y transmiten confianza en el primer vistazo.
Experiencia real ganando elecciones. Publicidad, redes y territorio para convertir un simpatizante en un militante.
Mi trabajo no es conseguir un aplauso. Es convertir.
Casi 20 años convirtiendo mensajes en resultados: música, política, negocios y tecnología. Puedes escucharla o leerla.
Todo lo que hago hoy — marketing, webs, campañas — es lo mismo que aprendí de niño en el barrio: hacer que un mensaje bueno llegue y mueva a la gente.
Antes de la política estuvo la música. Crecí en San Juan de Lurigancho, el distrito más poblado de América Latina, y me metí en la música urbana — no por el ruido, sino por el mensaje. Me pegué al rap, a la música con sentido.
A los 15 años vi que en un distrito de más de un millón de personas no había apoyo para los jóvenes. No me quejé: organicé. Tramité los documentos, conseguí el Teatro Municipal y monté mi primer evento, Urban Class, con unos 500 soles. Y lo llené. Ahí, sin saberlo, aprendí lo que hago hasta hoy: convocar. Y ahí conocí la política, porque el primero que se acercó fue un candidato que vio venir a los jóvenes a mi llamado.
Entre los 17 y los 25 estuve de lleno detrás de las campañas. Gané dos campañas a la alcaldía como estratega de publicidad, junto a los ex alcaldes Carlos Burgos y Juan Navarro. Hacía los flyers, los banners y la estrategia en Facebook cuando casi nadie en el Perú lo tomaba en serio — hace más de una década.
Vi desde adentro cómo se ganan las elecciones. Y también cómo, después de ganar, se olvida a la gente que las hizo ganar. Por eso hoy no construyo propaganda que se usa y se tira: construyo sistemas que dejan algo. Mi trabajo no es un aplauso — es convertir un simpatizante en un militante.
Un viaje a Ecuador me cambió el rumbo: me hicieron un corte con degradado que en Perú no existía, y volví decidido a traerlo. Nadie en mi familia me apoyó para comprar la máquina; el único que puso su cabeza para que yo practicara fue mi hermano menor, Miuller Cáceres.
Abrí Punto 8, la primera barbería registrada en el municipio de San Juan de Lurigancho, y crecí de local en local hasta el punto más céntrico del distrito. Ahí hice algo nuevo para el Perú de entonces: dejé de cortar yo y llené las sillas cobrando un porcentaje. Convertí mi oficio en un sistema. Formé a unas 16 personas sin cobrarles; hoy todos son profesionales, varios en Estados Unidos.
Llegué a Nueva Jersey por mi familia, no por el sueño americano. Y donde muchos ven un techo, yo vi un mercado sin atender. Entré a un almacén, pero un día un jefe me gritó como si fuera su hijo y renuncié — aunque todos me dijeron que estaba loco. Tres días después me reencontré con un viejo amigo, Misael Sánchez, y ahí empezó todo.
En el camino, alguien que hablaba inglés nos cobró cinco mil dólares por abrir la compañía, aprovechándose de dos latinos que no lo hablábamos. Esa es, en parte, la razón de existir de mi agencia: que a otro de los nuestros no le pase lo que me pasó a mí.
Empecé como agente de marketing y terminé abriendo mi propia agencia en Union City. Restaurantes, automotoras como Yoanca, empresarios que querían una web y no sabían por dónde. Cuando necesité más espacio, me mudé a Belleville. Misael sigue siendo mi socio: trabajamos juntos a la distancia, porque las buenas sociedades no se rompen, se adaptan.
No tengo un título colgado en la pared. Tengo casi 20 años aprendiendo solo: edité audio en Cool Edit antes de que fuera Audition; a los 17 aprendí Photoshop y Premiere; aprendí HTML, JavaScript y CSS editando mi página en MySpace; hice campañas en Facebook cuando era algo nuevo; y produzco locución en FL Studio. Hoy esa curiosidad la pongo en la IA y la automatización.
Dirijo The Cáceres LLC desde Belleville: marketing, desarrollo web y de aplicaciones, diseño gráfico y estrategia política. Escribo lo que aplico — El Poder del TikTok ya está en digital, y viene El Poder Actual de Google.
Mi meta es llevar todo lo que aprendí a candidatos y empresarios en Perú y toda Latinoamérica. Y nada de esto lo hice solo: mi esposa, la doctora Carmen Bustamante, está a mi lado desde que tengo 14 años; mis hijas Jacquela y Esther son el motivo. Por encima de todo está mi fe.
Empecé en campañas hace más de una década, cuando el marketing digital político casi no existía en el Perú. Hoy llevo ese método a candidatos que quieren ganar de verdad.
Organizar Urban Class me enseñó a convocar. Un candidato lo vio, y así entré al mundo de las campañas.
Estratega de publicidad: flyers, banners y presencia digital cuando casi nadie apostaba por Facebook.
Segunda victoria como estratega. Confirmé que ganar es un sistema, no suerte.
Identidad visual, estrategia de redes, publicidad pagada, contenido y trabajo de territorio — integrados en un solo sistema medible, no en piezas sueltas.
Llevar el marketing digital profesional a candidatos y empresarios en Perú y toda Latinoamérica. Convertir simpatía en votos y militancia.
Método real, en palabras simples, para que cualquier emprendedor lo use.
Cómo usar TikTok para hacer crecer un negocio de verdad, paso a paso.
Cómo aparecer, posicionarte y vender con Google hoy.
Mi historia personal — de Lima a Nueva Jersey — y todo lo que me enseñó.
Empresa o campaña — escríbeme y te digo cómo lo hacemos. Respondo directo, en tu idioma.